Tomás González

Historia de El Rey del Honka-Monka

     Hace unas semanas estuve a punto de darme un tiro. El teléfono de esta oficina sonaba y sonaba y sonaba y aló, aló, aló, hasta que me enojé con el mundo y (ahora lo admito) descolgué el aparato y atendí lo que en ese momento era más importante que cualquier cosa en el mundo: terminar de leer "Verdor", el primer cuento del libro Historia de El Rey del Honka-Monka, un cuento de 45 páginas que desde la primera, durante la segunda y hasta la última me tuvo, cómo decirlo, aplaudiendo.

     A ver me explico (aunque para qué, sería mejor que cada uno busque el cuento y ya). A Tomás González me lo venían recomendando varios amigos. Pero como la vida es tan dura y uno no puede leer todo a la vez, tuvieron que pasar unos meses hasta que por fin lo tuve. Compré el libro en una feria y no fue sino abrirlo para decir ¡Por Dios!, qué narrador más delicioso. Ya no hay que explicar nada más. Si a uno un escritor lo hace descolgar el teléfono, ignorar todas las tareas pendientes, hacérsele el bobo al jefe, ahí, creo yo, hay un maestro.

Distribuir contenido